Capítulo 8 de 11
El «Reino del Revés»
Al comienzo de este libro, propuse una forma de ver el modo en que procesamos la verdad, haciendo una analogía con la física. Desde la “pequeña verdad” de la captura de una pelota, llegamos a las “grandes verdades” de la física — y las grandes verdades no pueden contradecir a las pequeñas verdades.
Lo mismo puede decirse de la moral. Desde la pequeña verdad de “no debo asesinar” podemos llegar a grandes verdades, tales como “el inicio del uso de la fuerza es moralmente erróneo”.
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FANATISMO
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“La verdad” es independiente del deseo, ya que el deseo es, por definición, una preferencia subjetiva, y la verdad es, por definición, la conformidad de las ideas a las reglas objetivas de la lógica y la realidad empírica. Sostener que algo es verdad porque usted quiere que sea verdad es igualar subjetividad con objetividad. El enunciado se contradice a sí mismo.
Las afirmaciones basadas en el fanatismo — o “la fe” — son incontrastables por definición, ya que no suponen una convicción en ausencia de pruebas que la respalden, sino una convicción en abierto desafío a la razón y/o la evidencia.
Es posible creer en cosas no demostradas que luego resultan ciertas — alguien, sin duda, ya había pensado que el mundo era redondo antes de que esto fuera comprobado — pero gracias al “reino del revés” podemos aferrarnos a creencias en cosas que no podrían llegar a ser ciertas.
Si digo que dos más dos es igual a cinco, estoy cometiendo un error que puede corregirse apelando a la lógica. Si digo que creo en la existencia de un círculo cuadrado, estoy expresando un enunciado contradictorio en sus propios términos, que se auto-refuta. Si voy aún más allá y afirmo solemnemente que “foo más tury es igual a desty” — negándome a definir esos términos — estoy expresando un enunciado al que no es posible aplicar la lógica y la evidencia.
PROXIMA PARADA: EL “UNIVERSO ANTERNATIVO”
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Si yo digo: “Existe un círculo cuadrado”, estoy afirmando algo que es claramente imposible dentro de este universo. Por lo tanto, si deseo mantener mi creencia tengo que inventar algún otro universo, un reino “afuera” de este mundo en donde un círculo cuadrado sí pueda existir.
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Si en algún momento resulta que logramos interactuar con este reino del revés, entonces tendremos una prueba directa, sensorial o racional, de su existencia. En otras palabras, este debe “protruir” hacia nuestro universo de alguna manera. Sin embargo, para ser detectable en nuestro universo, debe tener una existencia empírica y racional, como todo aquello que podemos detectar. En consecuencia, estas “protrusiones” de otro mundo no pueden crear la capacidad en nuestro universo de admitir lógicamente la existencia de un círculo cuadrado. Si de algún modo llegáramos a detectar a ese otro universo, la evidencia reunida impugnaría en el acto la existencia de conceptos auto-contradictorios. Decir que dioses y otros conceptos auto-contradictorios pueden esconderse en otro universo tiene tanto sentido como decir que pueden hallarse en los sueños húmedos de los duendes.
Si en cambio resulta que somos constitucionalmente incapaces de detectar ese “universo alternativo”, el cual permanece como una entidad completamente teórica, sin fundamento racional o empírico alguno, entonces “universo alternativo” no es más que una bolsa conceptual creada para guardar cosas que obviamente no son ciertas.
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